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Un VPS no es magia: lo que dejo listo en un Linux

SSH, actualizaciones, copias y un PHP-FPM que no se cae solo. La lista que aplico al entregar un servidor a una pyme.

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Un VPS no es magia: lo que dejo listo en un Linux

Alquilar un VPS es fácil. Dejarlo para una web de verdad —PHP, MySQL, correo que no acabe en spam y alguien que no vive en la terminal— es el trabajo. Cuando monto un Linux para una pyme o para este mismo CMS, no empiezo por el panel de moda. Empiezo por quién entra, qué se copia y qué pasa si se llena el disco.

La base es aburrida y es la que evita llamadas a las tres. Usuario sin contraseña por SSH, clave, fail2ban, firewall corto. Actualizaciones automáticas de seguridad. Reloj y locale bien. Swap si la máquina es pequeña. Nada de root por contraseña abierta al mundo.

Encima va el servicio: nginx o Apache, PHP 8.2-FPM, MySQL o MariaDB, HTTPS con renovación. Un virtual host por sitio, logs que se rotan y permisos que no dejan a www-data escribir donde no toca. Si hay mgcms, el storage fuera de la URL pública y el .env fuera del document root.

Las copias son parte del encargo, no un extra. Base a un sitio que no sea el mismo disco, archivos de subida y un ensayo de restauración. Un servidor sin restore probado es un servidor a medias. También dejo escrito cómo entrar, dónde está cada cosa y qué no tocar.

Si te han dado un VPS vacío o un hosting que se queda corto, el servicio de Linux y servidores VPS cubre puesta en marcha y endurecimiento. Si la web ya está online y solo quieres que no se oxide, mira el mantenimiento web. El objetivo no es que dependas de mí para un restart: es que la máquina aguante y sepas qué hay dentro.

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